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Breves: porcentajes, prefijos, exa-, unidades entre paréntesis, dalton, millardo
Tipografía y notaciones científicas

Versión 1.8. 2011-12-23.

Porcentajes

El SI da dos formas de escribir la expresión de un porcentaje:

15 por ciento [con el símbolo desarrollado]
15 % [en la lengua formal]

La posibilidad de desarrollar verbalmente el símbolo que concluye una expresión está aceptada por el SI, aunque se prefiere la que es completamente simbólica:

el ritmo de producción es de 10,43 por segundo
el ritmo de producción es de 10,43/s

En una expresión no se deben entremezclar las lenguas formales (números y símbolos) y las naturales. Son incorrectas, al menos en ámbitos técnicos, las siguientes:

15 por 100
15 p. 100

Aunque estas ultimas formas están recomendadas en algunos manuales de estilo españoles (no científicos), deben desecharse por ser más propias de cómo se entendían los porcentajes en la aritmética elemental de antaño (en particular con la regla de tres) y por ser ambiguas (pues por también puede significar multiplicación).

Prefijos

El prefijo mili- está adaptado al castellano, con la simplificación de la ele doble, y no parece que haya razón para no hacer lo mismo con los prefijos más recientes. En particular, yotta, zetta, atto y femto podrían pasar a yota, zeta, ato y fento.

Por otra parte, en la terminología científica no es raro encontrar grupos de letras ajenos el español (piénsese, por ejemplo, en los nombres de minerales). Por ello, esta simplificación tampoco parece esencial, pues, al contrario que con mili, no hay ningún conflicto real en la pronunciación.

El DPD y exa-

En el Diccionario panhispánico de dudas, las academias nos dicen:

No debe confundirse hexa- con exa- (‘un trillón de veces’; – exa-), por lo que no se consideran correctas grafías como *exasílabo, *exámetro, etc.

No es afortunado el ejemplo de exámetro, pues es un derivado correcto del metro, con el sentido que tiene el prefijo. La incorrección de la que habla se refiere al significado relacionado con la métrica en poesía, pero no se han percatado de la existencia de esa unidad.

La unidades son parte de la magnitud

Así es: cuando decimos algo como T = 300 K lo que estamos diciendo es que la temperatura es 300 multiplicado por K, que es una unidad que sirve como factor de referencia. Es incorrecto por tanto considerar que la magnitud es un valor númerico que viene dado en cierta unidad.

Como consecuencia de este error, en ocasiones se da indebidamente la unidad entre paréntesis, a modo de aclaración: T = 300 (K), pero esta notación debe desecharse. Esto no impide que una magnitud se «adimensionalice», pero el tal caso la unidad sobra, porque tendría dimensión 1 (como se explica en el libro, se podría expresar así: T/K = 300).

Números de cuatro dígitos

Según el DPD, «los números de cuatro cifras se escriben sin separación: 2458 (no *2 458)». Es cierto que el SI da la opción de suprimir el espacio en estos casos, pero de ahí a que sea obligatorio… Por coherencia, me parece preferible dejar este espacio, que es completamente correcto (y esencial en datos tabulado). Puede que al principio choque, pero así se hace casi sistemáticamente en Francia y ya no llama la atención: es cuestión de costumbre.

Por desgracia, la Ortografía académica del 2010 reitera el error (véase Las notaciones científicas en la Ortografía académica).

Dalton

Como explico en el libro, hasta no hace mucho había dos unidades de masa atómica, que el SI unificó y a la que se llamó, en todo un alarde de creatividad, «unidad de masa atómica unificada», seguramente el nombre más largo que haya recibido nunca una unidad. En la edición del 2006 del SI, por si fuera poco, se admitía en bioquímica el uso otra unidad llamada «dalton», completamente equivalente a la unidad-de-masa-etecé-etecé, y que al contrario que esta, admitía prefijos.

Todas estas anomalías han quedado resueltas en el Sistema Internacional de Magnitudes (ISO 80000), pues en la recientemente publicada parte 1 (2009) se opta por el nombre de dalton y se desaconseja el otro.

Decenas, millares, millardos y otros numerales

En el habla corriente no es raro expresar cantidades con palabras que indican ciertos múltiplos: «5 decenas» para 50, «4 centenas» para 400, «2 docenas» para 24, «una veintena» para 20, «7 millares» para 7000. Con la excepción de «millón» (con sus múltiplos «billón», «trillón», etc.) y de «mil», no forman parte de la nomenclatura del sistema numeral y su uso debe limitarse a textos generales que no contienen más que algunas cifras ocasionales y con cierto valor expresivo (generalmente de aproximación imprecisa).

Otras lenguas como el francés y el inglés británico tienen una palabra en la lengua corriente para el español «mil millones»; ha sido adaptada recientemente al español por la RAE como «millardo», pero está en tierra de nadie, pues en los textos generales carece de uso (y de hecho, de toda utilidad) y en los técnicos, por las razones expuestas, debe evitarse (como se evita en esas lenguas).

Unidades en la Gramática académica

Hay tres formas válidas de combinar un número con una unidad, que expondré por medio de ejemplo: en contextos técnicos lo apropiado es «15 m», mientras que en el resto, y en función del tipo de escrito, podría ser «15 metros» o «quince metros». Si nos atenemos al SI, no es correcto «quince m», es decir, con el número en letras y la unidad en símbolo. Pues bien, de todas ellas, la Gramática de la RAE y la Asale opta normalmente por la única incorrecta. Por ejemplo (sec. 3.7h):

Le permite aumentar a razón de unos cien kg diarios (Bojorge, Aventura); Presenta una forma acintada, de unos cinco cm, traslúcida cuando está viva (Domingo, Sabor); Donde = Q [sic] es el gasto y las kcal perdidas son las que se remueven por la helada (Almaguer, Fruticultura).

Hay que señalar que tampoco deben usarse los símbolos como mera abreviación del nombre, como en «las kcal perdidas».

No es el único problema con las unidades: en la sec. 12.6g podemos leer:

Resultan tautológicas expresiones como dos mil voltios de luz, cien kilopondios de fuerza o veinte ohmios de resistencia.

Se le puede conceder el kilopondio (por más que la unidad aconsejada sea el newton), pero no el ohmio, que también es unidad de la impedancia y la admitancia. Sin embargo, el ejemplo del voltio es, simplemente, incorrecto, pues es la unidad del potencial eléctrico y no de la luz (que ni siquiera es una magnitud, sino un fenómeno físico).

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