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Sistemas de transliteración

Revisado: 2009-04-09

Esta página está destinada a ofrecer información sobre sistemas de transcripción y transliteración de otras escrituras, no tanto repitiendo mecánicamente los sistemas existentes sino con la adición de indicaciones que ayuden a entender mejor las escrituras en su funcionamiento y en sus reglas ortográficas. A continuación se listan los documentos disponibles para su descarga y se hacen algunos comentarios generales.

Descargas

En un artículo publicado en Panacea titulado Sistemas de transliteración (PDF, 470k), extiendo y desarrollo la explicación dada aquí sobre los conceptos básicos de la romanización. Buena parte de él, con correcciones, se encuentra aquí:

  1. Transcripciones, transliteraciones, correspondencias
  2. Romanización, reversibilidad
  3. Conversiones, extensiones ortográficas

Transcripciones y transliteraciones

Tanto la transcripción como la transliteración buscan representar una lengua con el sistema gráfico de otra, como por ejemplo, el japonés con la escritura latina. La diferencia está en que la transcripción parte de la forma hablada y tiene en cuenta la pronunciación de la forma escrita de la lengua de destino, mientras que la transliteración parte de la forma escrita e intenta ser un reflejo fiel de ella. Por ello, no cabe hablar de la transliteración al español del francés, porque el sistema gráfico es el mismo, o de una lengua ágrafa, porque carece de forma escrita. En ambos casos sí es posible una transcripción, pero en la actualidad nunca se transcribe de una lengua a otra si la escritura es la misma y quedan pocas lenguas ágrafas (que en todo caso soy muy minoritarias. Al contrario de lo que se suele afirmar, las principales lenguas africanas no son ágrafas; véase en este sitio Toponimia africana).

Salvo dentro de una misma familia de escrituras (latina/griega/cirílica, árabe/hebrea, escrituras índicas, etc.), toda trasliteración tiene algo de transcripción para adaptar un sistema a otro (por ejemplo, suplir vocales no escritas en el árabe). Con todo, esto se hace con criterios esencialmente gráficos y no fonéticos, de forma que se permita la transliteración inversa, es decir la restitución del original.

De igual modo, todo sistema de transcripción tiene algo de transliteración, ya que es imposible representar sonidos en lenguas cuyo sistema ortográfico no los contempla. Por otra parte, no es raro que se hagan transcripciones parciales, como en el caso de Gorbachev; dos de sus vocales no se pronuncian como en español (sería /guerbachóf/) pero sólo se adapta una de ellas (tampoco se adapta la v final). Sobre este punto volveré enseguida.

Mientras que en una transcripción se acepta el principio de equivalencias puramente convencionales, en la transcripción tenemos por fuerza que establecer correspondencias de sonidos distintos, lo que siempre tiene un elevado grado de subjetividad (por ejemplo, la j inglesa ¿se parece más a nuestra y o a nuestra ch?, la v ¿se parece más a nuestra v (es decir, nuestra b) o a nuestra f?). Por ello, y porque la pronunciación en las lenguas original y de destino puede variar de un sitio a otro o incluso de un hablante a otro, no se dan cuadros de transcripción sino guías de pronunciación.

Extensiones ortográficas

Algunas lenguas han extendido su sistema ortográfico para poder representar sonidos de otras lenguas. En particular, tenemos:

  • zh (inglés) para representar la j francesa;
  • dsch (alemán) para representar la j inglesa (la j francesa pasa a sch);
  • kh (inglés y francés) para la j castellana;
  • th (alemán) para la z castellana;
  • dh (inglés, francés, alemán) para la d fricativa castellana (nótese que en inglés es un dígrafo distinto de th, que en ocasiones tiene precisamente este sonido);
  • gh (inglés, francés, alemán) para la g fricativa sorda castellana;
  • ` para la ayin árabe;
  • ' para la hamza árabe.

En español sólo se ha introducido sh para representar la sh inglesa, a pesar de que en español ese grupo ya representa el sonido s (como en deshacer). Además, es evidente que esta introducción se debe a influencia del inglés por la fuerza de los hechos y no a una extensión planificada como parte de un sistema coherente. En ocasiones también se usa ' y `, pero por desgracia hay muchas reticencias a extender el sistema de forma parecida a como hacen otras lenguas (no sólo las mencionadas: incluso otras tan dispares como el hebreo o el tibetano tienen extensiones ortográficas).

Además, en las transcripciones se encuentran las siguientes reinterpretaciones de las letras:

  • h representa una aspiración (aunque la aspiración de la h se dió y aún se da en español, en la pronunciación estándar la h es muda);
  • q ante a, e, i, o (que por ser una extensión tiende a evitarse);
  • v para la v inglesa y francesa, es decir, la variante sonora de la f (en español la b y la v tienen el mismo sonido);
  • b, d y g para las correspondientes oclusivas (en español suelen ser fricativas, de forma que d se corresponde con uno de los sonidos de th inglesa y no con su d);
  • z para la s sonora, cuando en español es una interdental.

Es decir, las transcripciones a menudo no se pueden considerar realmente tales, sino que incluyen elementos de transliteración, sin que haya un límite fijo ni un criterio uniforme sobre cuándo se aplica una u otra. Para más detalles sobre los problemas a los que conduce esta falta de coherencia, véase en este mismo sitio Castellanización de nombres propios

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En preparación

  • Persa
  • Tailandés
  • Coreano

Enlaces

En los siguientes sitios hay información (la mayoría en inglés) sobre sistemas de transliteración:

Además, en la Wikipedia hay artículos sobre varias escrituras. Merece la pena ver los correspondientes artículos en otras lenguas de la Wikipedia, ya que suelen ser distintos.